¿Por qué tengo mi enfermedad?

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¿Alguna vez te has preguntado… –“¿Por qué a mi?” ¿Por qué apareció mi enfermedad?

O ¿Por qué me duele la cabeza?, ¿por qué me duelen las rodillas?, ¿por qué tengo problemas de espalda?, o ¿por qué tengo cáncer?

No entendemos nada y lo primero que hacemos es tomarnos un analgésico o acudir a un profesional. Luchamos contra la enfermedad o dolencia, y tanto si logramos que desaparezca como si no, continuamos con nuestra vida, sin hacernos la pregunta básica:

¿para qué me duele? ó ¿para qué apareció mi enfermedad?

 

La PNL (Programación Neurolingüística), y otras nuevas disciplinas, te ayudan a entender que tu enfermedad no es un problema, no es tu enemiga.

Realmente es tu amiga porque es un mensaje que te está enviando tu mente inconsciente. Un mensaje de que a nivel emocional algo no va bien o existe algún conflicto.

Por lo tanto la solución no está en luchar contra mi enfermedad, sino en escucharla e integrarla, haciendo los cambios que sean necesarios en mi comportamiento para que se marche.

Si una máquina tan básica como un coche (comparado con el cuerpo) te manda señales cuando se está acabando el combustible, o cuando hay una avería, ¿cómo puedes imaginar que el cuerpo, que es mucho más inteligente, no va a enviarte señales de aviso cuando algo falla?

Pues sí, nos envía señales, y son los síntomas físicos: tal vez un pequeño dolor, una contractura, un mareo, algo de acidez, etc. Pero como nadie nos enseñó a interpretar esos mensajes, lo único que hacemos nosotros es ignorar los síntomas y calmarlos con medicamentos.mi enfermedad

Imagina que cuando se enciende en tu coche el piloto de que no tiene agua, tú lo tapas o rompes el piloto, y sigues conduciendo. Aunque tú ignores la señal de alarma, la avería sigue ahí y al final el motor terminaría rompiéndose.  

Pues lo mismo sucede con tu cuerpo, al esconder los síntomas sin resolver el origen, poco a poco el problema se va agravando y al final termina convirtiéndose en una enfermedad más grave, como una úlcera, un cáncer o un infarto.

Por lo tanto, la pregunta que te tienes que hacer cuando aparece alguna dolencia o enfermedad no es ¿Por qué ha aparecido? sino más bien ¿Para qué ha aparecido? ¿Cuál es el mensaje que me trae? ¿Qué tengo que aprender o qué tengo que cambiar?

En el siglo XVII René Descartes defendía en su libro “El Discurso del Método”  que la mente y el cuerpo discurrían por caminos separados y desde entonces los psicólogos tratan la mente y  los médicos el cuerpo físico.

Sin embargo y aunque todavía hay muchos médicos y profesionales que defienden esa creencia, cada vez está más extendida la convicción de que el cuerpo y la mente funcionan conjuntamente.

Al contrario de lo que se pensaba, se ha demostrado que los genes no son los responsables de las enfermedades, y una prueba, entre otras, es que el ser humano tiene unos 25.000 genes y sin embargo hay más de 25.000 enfermedades.

¿Qué pasa entonces con las enfermedades hereditarias?

Sí es cierto que se heredan, pero no se hereda un determinado gen enfermo, sino la forma de pensar y actuar de nuestros padres o abuelos, lo cual nos lleva a desarrollar la misma enfermedad que ellos.

Por ejemplo, el mensaje que trae la diabetes es: no hay dulzor en mi vida, y por eso el cuerpo deja de producir insulina.

Si una señora tiene esa enfermedad y su hija la hereda, como digo, no hereda la enfermedad físicamente, sino que lo que está heredando es la misma forma de ver y vivir la vida.

Estarás de acuerdo conmigo en que determinados estados de ánimo, como estrés, nerviosismo, miedo o pánico, tienen un efecto claro y directo en el estado físico de nuestro cuerpo.

Por ejemplo, ante un estado de nervios, algunas personas pierden el apetito, y otras no pueden dejar de comer, aparece sudoración excesiva, calor corporal, etc. O cuando recibimos un noticia desagradable nuestro cuerpo puede responder con taquicardia, diarrea, problemas digestivos, etc.

Entonces ¿por qué nos olvidamos de la parte emocional cuando tratamos otras enfermedades o dolencias más severas, como pudieran ser el cáncer, migrañas, infecciones, cólicos, etc?

El odio, el rencor, o el resentimiento son pensamientos y emociones que quedan atrapadas en nuestra mente y en nuestro cuerpo y sólo nos producen malestar. Hasta el punto de que este tipo de pensamientos generan químicos tóxicos en nuestro cerebro que son liberados a cada célula de nuestro cuerpo degenerando su estado y sus funciones.

Por eso podemos decir que siempre que hay dolor físico, hay dolor emocional.

Entonces, NO tenemos que luchar contra las enfermedades, sino más bien, entenderlas e integrar el mensaje que nos trasmiten para poder llegar a sanarnos.

Pero… ¿Cómo?

A través de la Programación Neurolingüística (PNL) y con la ayuda de un coach, podemos conectar con nuestra mente inconsciente, por medio de sencillas técnicas y ejercicios, y conocer el mensaje que ésta nos está enviando en forma de dolor o enfermedad.

Posteriormente la tarea será realizar los cambios que sean necesarios a nivel emocional, igualmente con la ayuda de esta metodología.

La PNL nos ayuda a liberarnos de todas las creencias y pensamientos que nos están enfermando y limitando, para poder así, empezar a disfrutar de la vida que merecemos.

Si deseas descubrir cuál es el mensaje y el conflicto emocional detrás de tu enfermedad, te ofrezco una sesión gratuita de 30 minutos conmigo. Pincha Aquí y reserva tu cita. 

Que tengas un hermoso día y recuerda:

Lo que la boca se calla, el cuerpo lo grita.

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