¿Crees que Necesitas más Tiempo Madre Emprendedora? – 1ª parte

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¿Qué harías si tuvieras 1 semana para ti sola… sin obligaciones? Solos tú y tu emprendimiento.

Wowwww… ¡¡Maravillas!!  ¿verdad?? jajaja

A menudo imaginamos que si tuviéramos más tiempo o menos responsabilidades avanzaríamos sin problema con nuestro emprendimiento, y descansaríamos o nos divertiríamos más.

La pregunta es ¿Por qué crees que tienes que esperar a tener una semana completa para empezar a hacer las cosas que tanto deseas? ¿Crees que podrías empezar con una hora al día o a la semana SÓLO para ti?

Te lo pregunto para que te lo propongas y si no consigues hacerlo al menos durante un mes, reflexiones y observes qué te lo impide, pues sólo cuando eres consciente de lo que te sucede puedes empezar a trabajar para cambiarlo.

La ceguera o la inconsciencia te mantiene en piloto automático haciendo cosas que no quieres pero ni sabes por qué ni cómo cambiar, y eso es realmente peligroso y frustrante. 

Ahora, si me lo permites, te voy a contar mi experiencia por si te resuena y crees que es lo mismo que te puede estar pasando a ti.

Esta mujer a la que estás leyendo en este momento (una servidora, jaja) era de las que siempre se quejaba por tener poco tiempo y demasiadas responsabilidades.

Cuando estaba casada… por los niños, la casa, el marido, el trabajo, los compromisos, etc.

Cuando me divorcié… porque entonces estaba sola ante el peligro, sola para sacar adelante mi casa y levantar un negocio desde cero (o mejor dicho desde -30).

En fin, que nunca me faltaron razones para vivir estresada y sin tiempo para mi y mis cosas.

Intentaba organizarme y planificar una y otra vez pero al poco tiempo todo volvía al mismo caos.

Además me consideraba lenta, desordenada, cero productiva, era de las que lo dejaba todo para el último día (sin querer pero sin poder evitarlo), siempre corriendo y con la sensación de llegar tarde a todo, sólo rendía bajo presión, dispersa, cuando cogía un libro tenía que releer los párrafos 4 y 5 veces porque no me enteraba de lo que leía, indecisa, espesa, etc, etc, etc.

Todo eso lo compensaba trabajando muuuuuchas horas.

En cierta ocasión tenía 15 días por delante para mi sola, yo y mi emprendimiento, wowww, el sueño de toda madre emprendedora, ¿verdad? jajaja.

Te puedes imaginar todas las expectativas que creé de toooodo lo que iba a hacer y de cómo iba a aprovechar el tiempo para avanzar en mi proyecto, además de descansar y disfrutar.

Pues mi gozo en un pozo.

Al cabo de 10 días, estaba peor que al principio, el tiempo se me escapaba de las manos sin poder evitarlo. Me sentía espesa, bloqueada y agobiada.

Empezaba una tarea y cada vez que la repasaba cambiaba algo, venían ideas nuevas a mi mente y le daba la vuelta, o de pronto nada de lo hecho me gustaba y volvía a empezar.

Por supuesto, con ese ritmo de cero productividad, la culpa no me dejaba salir ni a tomar el aire, me acostaba a las mil y comía delante del ordenador.

Así me tiré más de una semana, de modo que cuando llegó el día 11, desesperada y muy enfadada conmigo misma por haber perdido el tiempo de esa manera, pedí cita con mi coach, quien me puso las pilas y un ultimátum: –“tienes 24 horas para terminar la tarea que te pusiste hace 10 días”.

¡¡¡ Un día !!! IMPOSIBLE.

¿ Cómo iba a lograr en un día lo que no había conseguido en 10?

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