«Para vivir tu sueño necesitas tomar una decisión y tener un deseo apasionado de producir un resultado». Tony Robbins.
«Cuando se toma una decisión y se emprende una acción, puede parecer que ésta no funciona a corto plazo. Para alcanzar el éxito hay que tener un enfoque a largo plazo». Tony Robbins.
El día que leí estas dos frases todo se ordenó en mi mente. De repente entendí qué era lo que, a pesar de sentirme perdida, me había traído al sitio donde estoy hoy, un lugar soñado de felicidad y satisfacción.
Ambas frases contienen la esencia de mi recorrido, aunque yo siempre fui ciega al gran poder que suponía y los efectos que aquellos 3 puntos iban a tener en mi sueño y mis objetivos.
Cuando después de mi divorcio dejé de mirar hacia atrás y levanté la cabeza para empezar a caminar hacia delante, tomé una decisión sin ser consciente que ese paso podría significar tanto, pero que sin duda fue el detonante que me trajo hasta donde estoy hoy.
En medio de la confusión, la incertidumbre, la preocupación y la ausencia total de claridad, lo único que sabía era que no quería salir a la calle a buscar un trabajo en el mundo corporativo, pues lo que más deseaba era tener libertad de horarios para poder ocuparme personalmente de mis hijos, disfrutarlos y verlos crecer.
Ese gran deseo me llevó a tomar la decisión de dedicarme en exclusiva a construir mi negocio en internet.
Pero no sabía cómo lo lograría porque no tenía un objetivo claro. Cuando me decían que definiera mis metas, mi misión, mi visión, mi pasión y mis talentos, me quedaba completamente bloqueada y frustrada.
Y así he vivido todo este tiempo, dos años y medio de búsqueda continua, sin saber lo que buscaba; de formación en todo lo que se ponía por delante de mí, de participación en muchos proyectos y de frustraciones constantes por sentir que mi falta de claridad no me permitiría generar resultados.
Sin embargo, eso que yo veía como un simple «deseo» demasiado amplio y al que le faltaban muchos requisitos para convertirse en hechos, era más importante y poderoso de lo que yo creía.

Esa decisión y mi gran deseo fueron mi motor. Eso fue lo que me dio la fuerza para ponerme en acción, estar siempre en marcha, caminando y fallando, confundida, agobiada y perdida pero siempre en acción.
Y como dijo Antonio Machado…
«Caminante no hay camino, se hace camino al andar».
Después de todo, parece que lo que he vivido y aprendido sí tenía una relación, pero sólo al ir avanzando mi camino se ha ido definiendo y ha podido llegar la claridad a mi vida.
Gracias a eso hoy puedo fundir mis conocimientos con mi experiencia y ayudar a otras personas desde el corazón en mis sesiones de coaching y en mis talleres online.
Hoy me doy cuenta de lo que significó aquella decisión de querer ser la dueña de mi tiempo, que nada fue en vano y que mi esfuerzo ha merecido la pena, pues al fin encontré lo que me apasionaba.

Mi deseo, mi decisión y mi acción son los que me han permitido estar hoy viviendo mi sueño, no porque ya haya logrado todo lo que deseaba, ni porque ya no vaya a sufrir o caer más, sino porque hoy entiendo que estoy en el camino correcto, tengo confianza en mi y seguridad, y mi mirada ahora sí se dirige más allá de mis pasos diarios.
Hoy entiendo que los errores no existen, que todo lo que consideraba un fracaso eran piedras que me ayudaban a subir al siguiente escalón.
Hoy entiendo que si hubo algo que falló, fue mi enfoque, el enfoque a corto plazo, porque eso fue lo que le aportaba inseguridad, frustración y preocupación a mi trayecto, es decir el camino se hizo más duro por estar mirando y juzgando cada uno de mis pasos, en lugar de mirar al final del camino.
Sin embargo, aunque pudiera no cambiaría el pasado, pues gracias a vivir esta experiencia, hoy valoro más lo que tengo y lo que soy, y además puedo compartirte mi historia y aportarte algo de esperanza si estás en ese proceso.
