Si creyera que un fracaso es el final, no estarías leyendo esto.
Hace poco más de un mes, te contaba que quería cumplir un imposible, que era escribir diariamente en este espacio.
Realmente he logrado más de lo que yo imaginaba, sin embargo, hay días en los que no lo he podido lograr.
¿Significa esto que he fracasado? ¡¡Nooo!!
¿Significa esto que tengo que abandonar porque no soy capaz? ¡¡Nooo!!
Claro que es un resultado que no me agrada, no es lo que yo busco, pero entiendo que tengo que seguir persistiendo porque es en el proceso donde iré descubriendo e incorporando las habilidades que necesito.
Y entiendo también que, el hecho de que hoy no lo esté logrando al 100% no significa que dentro de unos meses no sea una realidad. De hecho, considero que es necesario este proceso de adaptación y aprendizaje.
El único fracaso es no intentarlo.
Todo conlleva un proceso, primero siembro, después alimento y finalmente recojo.
Lo primero es poner la semilla, que es la intención y el primer paso, juntos. Una vez colocada la semilla en la tierra, ésta no crece en dos días, tengo que alimentarla, ver qué necesita, probar qué es lo que mejor le va, cuidarla si se enferma y así poco a poco irá creciendo. Es decir, es todo un trabajo constante de mantenimiento, revisión y cuidado, para descubrir qué es lo que necesita y dárselo.
Si yo fuera capaz de lograrlo el primer día no sería un sueño, ni tampoco un reto.
Perseguir tu sueño no es un camino fácil, más bien es un proceso de descubrimiento, porque es un camino que nunca antes habías recorrido y que no conoces.
Por eso vas a caer, y más veces de lo que te gustaría, pero depende de ti quedarte en el suelo quejándote y lamentándote, o levantarte y aprender de lo que no funcionó; porque cada caída te aporta información muy valiosa que debes aprovechar.
Cada caída o fracaso, yo lo veo como un alto en el camino, un momento para darte cuenta de que eso que estás haciendo no te lleva al destino que tú quieres, y lo único que tienes que hacer es corregir o cambiar el rumbo.
Así es que detente, observa, analiza, reflexiona y elige los cambios que vas a incorporar.
En ocasiones encontrarás personas que ya han recorrido el mismo proceso que tú quieres transitar, y te ayudarán para que puedas avanzar mucho más rápido, pero en definitiva, el proceso es tuyo y tienes que vivirlo.
A veces necesitarás aprender algo nuevo, y otras veces lo que tendrás que hacer es desaprender y abandonar algún mal hábito; sea lo que sea, los errores te hacen cada vez más valioso, y ya nunca más vas a volver a ser quien eras antes de empezar.
Sin embargo, la falta de confianza en nuestras capacidades y la impaciencia, a menudo nos llevan a abandonar y a poner el punto final a nuestro sueño dejando el libro a medio escribir.
Pero recuerda que…
El fracaso no es el final.
Un fracaso es sólo una parte de la historia, es un capítulo más de tu libro. Y no sé tú, pero yo prefiero los libros con final feliz. Así es que hasta que no alcance el éxito, esta historia no termina.
Realmente…
El único fracaso es quedarse quieto.
Sí, el único fracaso es quedarse quieto porque el que no hace no falla, el que no falla no aprende, el que no aprende no avanza, el que no avanza no disfruta, el que no disfruta no vive, y el que no vive, está muerto.
Ahora dime tú… ¿Cómo afrontas tus fracasos? ¿Cuántas veces has puesto punto final a tus sueños?Déjame tus comentarios y si necesitas apoyo pincha Aquí y mira lo que tengo para ofrecerte.
En el siguiente artículo te hablaré sobre el miedo al fracaso y cómo vencerlo.
Pincha «me gusta» y comparte, tus amigos lo esperan y yo te lo agradezco. 😉
Si quieres descubrir más sobre cómo hacer realidad tus sueños, mantente alerta porque pronto llegarán novedades importantes.
De momento puedes enviarme un correo a info@ascen2.inkrementia.com o seguirme por Facebook para estar al corriente de todos mis eventos.
