Evitar tomar decisiones importantes como terminar una relación tóxica o renunciar a un trabajo que no te gusta; tardar mucho en decidirte con cosas sin importancia como elegir el traje para una fiesta o elegir el menú en el restaurante; y conformarte con lo que te «ha tocado»: esa pareja que no te valora, ese trabajo que te estresa demasiado, o una casa fría y sin sol que odias… todo esto refleja un miedo a lo desconocido, el miedo a la incertidumbre.
El miedo a lo desconocido domina nuestras vidas constantemente, de hecho es más habitual de lo que imaginas, de hecho todos los días vivimos situaciones que no nos gustan pero que no somos capaces de cambiar o expresar para salir de ahí porque tenemos miedo de que las cosas vayan a peor.
La incertidumbre, el no saber qué pasará, y la falta de control, nos genera ansiedad, por lo tanto antes de afrontar la situación nos quedamos paralizados y aplicamos la resignación.
Lo preocupante de esta actitud (huir de la incertidumbre) es que nos mantiene en un entorno conocido pero desagradable y no nos permite crecer ni disfrutar de la vida.
El conformismo y la resignación son señales de que hay miedos e inseguridades ocultas, y si no quieres que eso se convierta en una constante en tu vida que te alejará de la felicidad y el bienestar, es necesario que sepas por qué aparece.
Sólo así podrás trascender el miedo a la incertidumbre y disfrutar de experiencias maravillosas que te están esperando.
Básicamente el miedo a la incertidumbre y la parálisis que genera se debe a 3 razones:
1-No me lo merezco. Si crecí en un ambiente de alta exigencia donde aunque obtuviera buenos resultados no se me reconocía el esfuerzo, o bien estuve rodeado de mucha pobreza y miseria, desarrollamos la creencia de que no somos merecedores de la felicidad. No confiamos en que nos pueda ir bien porque creemos que no hay nada perfecto en esta vida, que la vida perfecta no existe, y por lo tanto tenemos que resignarnos con lo que nos ha tocado vivir.
2-No soy capaz. Inseguridad y falta de confianza en uno mismo. Si tuvimos una infancia donde fuimos protegidos en exceso, y no nos dejaron equivocarnos y desarrollar nuestra propia valía, construimos una personalidad insegura, donde no confío en mis posibilidades ni en mis capacidades. Y cuanto menos confíe en mi, más me resultará tomar decisiones para salir de dónde estoy, porque no me siento capaz de construir algo mejor.
3-Imagino lo peor. Tenemos una facilidad increíble para imaginar que detrás de la incertidumbre hay una situación horrible que nos hará sufrir mucho más de lo que podamos estar sufriendo en este momento.
Esta situación es una condición inherente al ser humano por el instinto de supervivencia.
Pero además, la sabiduría popular se encargó de inculcarnos la creencia de que más vale malo conocido que bueno por conocer. ¡¡Imagínate!! esa es la frase perfecta del que no se ama.
Mi pregunta es: ¿a dónde crees que te puede llevar el conformismo? ¿Crees que puedes ser feliz si no te atreves a saltar?
Si te quedas en el borde de la piscina, mirando como disfrutan los demás, porque no sabes nadar, te perderás toda la diversión y además jamás aprenderás a nadar.
Si detectas una situación en tu vida de conformismo y resignación, pregúntate: ¿qué sería lo peor que podría pasar si salgo de ahí?
Y te darás cuenta de que sea lo que sea tiene solución, y lo más importante aprenderás, vivirás y hasta podrías ganar.
Recuerda que si el miedo a la incertidumbre te paraliza demasiado, será un placer para mi acompañarte en el proceso de descubrimiento y liberación. Pincha aquí y pide una cita conmigo.
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